
Porque no nos atrevemos a decir lo que sentimos?? Creemos saber lo que sentimos pero no sabemos demostrarlo. Unas veces porque no es el momento, otras por temor, otras porque ahora no me toca a mi, otras porque: y porque yo?? Que lo haga el otro¡¡¡ , otras, otras, otras, otras..... el caso es que al final nos quedamos sin decirle a los seres queridos, a los amigos, al amor, al amante..... todo lo que por ellos sentimos y que si no lo decimos nunca lo sabrán. Porque será tan difícil hacerlo?? O solo a mi me parece tan dificil??
Hay un cuento que seguramente ya habreis leido, pero creo que es muy bonito, ahi va.
Antes de todos los tiempos, cuando solo existían en la tierra sentimientos, estos se reunieron para decidir que harían para divertirse pues se encontraban sin nada que hacer.
Después de un rato de reunión la “locura” tomó la palabra para proponer un juego. Este juego se llama el escondite y consiste en que yo cuento hasta un millón mientras vosotros os escondéis. Después de la cuenta al primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El “entusiasmo” bailó secundado por la “euforia”, la “alegría” dio tantos saltos que terminó por convencer a la “duda” e incluso a la “apatía”, a la que nunca interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La “verdad” prefirió no esconderse, para que si al final siempre la encontraban y la “soberbia” opinó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiera sido suya. Y la “cobardía” prefirió no arriesgarse.
Uno, dos, tres,... comenzó a contar la “locura”.
La primera en esconderse fue la “pereza” que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La “fe” subió al cielo. Y la “envidia” se escondió tras la sombra del “triunfo” que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto. La “generosidad” casi no alcanzaba a esconderse cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la “belleza”; que si la rendija de un árbol, perfecto para la “timidez”; que si el vuelo de una ráfaga de viento, magnifico para la “libertad”. Así que terminó por ocultarse en un rayo de sol. El “egoísmo”, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo pero solo para él. La “mentira” se escondió en el fondo de los mares. Mentira en realidad se escondió detrás del Arco Iris. La “pasión” y el “deseo” en el centro de los volcanes. La “piedad” en el corazón de algún ser vivo. Y el “olvido”... El “olvido” se me olvido donde se escondió.
Cuando la “locura” estaba ya apunto de terminar el “amor” todavía no había encontrado un sitio para esconderse pues todo se encontraba ocupado hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Terminó de contar la “locura” y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la “pereza” detrás de una piedra solo a tres pasos. Después escuchó a la “fe” discutiendo con Dios en el cielo sobre zoología. Y la “pasión” y el “deseo” los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la “envidia” y claro pudo deducir donde estaba el “triunfo”. El “egoísmo” no tuvo ni que buscarlo el sólo salió disparado de su escondite, había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la “belleza”. Y con la “duda” resultó más fácil todavía pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aun de que lado esconderse.
Así fue encontrando a todos; el ”talento” entre la hierba fresca; la “angustia” en una oscura cueva; la “mentira” detrás del Arco Iris. Mentira estaba en el fondo del océano; la “piedad” en el corazón de algún ser vivo. Y hasta el “olvido” que ya se había olvidado de que estaba jugando al escondite.
Pero solo el “amor” no aparecía por ningún sitio. La “locura” buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y sus rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al “amor”, la “locura” no sabia que hacer. Para disculparse lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces. Desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra el “amor” es ciego y la “locura” siempre lo acompaña.
3 comentarios:
ay ay...que blandita estamos los viernes, besines
Pedazo de cuento!!! Éste no me lo sabía. Me lo aprendo.
Gracias Sonso.
Besotes.
buf, este cuento es de los que te llegan muy adentro. además contado con muy buen gusto. y la pregunta que haces es vital, por qué escondemos el amor que sentimos? parq qye el amor no nos haga miserables nos refugiamos detrás de un escudo igualmente miserable... cuantas veces habré pensado eso de "no es el momento" o "ahora no me toca"... mea culpa.
un saludo!!
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